Santa Bárbara se asienta en un tramo de costa orientado al sur, a unos 150 km (95 millas) al noroeste de Los Ángeles, encajada entre el océano y una muralla de montañas. Tras un terremoto en 1925, el centro se reconstruyó en un estilo neocolonial español unificado, y un urbanismo estricto lo ha mantenido así: edificios blancos y bajos, soportales, patios y tejados de teja.
Es un lugar para bajar el ritmo más que para tachar visitas: una misión, un palacio de justicia extraordinario, un muelle, una sucesión de playas y un racimo de salas de cata urbanas. A cuarenta minutos hacia el interior, el valle de Santa Ynez tiene viñedos, tierras de ranchos y el pueblo de inspiración danesa de Solvang. Santa Bárbara es la parada natural para dormir entre Los Ángeles y Big Sur.
Lo imprescindible
- La «reina de las misiones» y su rosaleda
- La vista desde la torre del reloj del palacio de justicia
- Caminar sobre el agua por Stearns Wharf
- Salas de cata y arte urbano en la Funk Zone
- East Beach, con sus palmeras, y el puerto
- Los viñedos del valle de Santa Ynez y los molinos de Solvang
Organiza tu visita a Santa Bárbara
Un día completo cubre la misión, el palacio de justicia, State Street y el frente marítimo a pie o en bici. Un segundo día está bien empleado en el valle de Santa Ynez con un tour de vino, o en el agua. El centro es compacto y llano, así que aparca el coche y olvídate de él.



