La región vinícola más conocida de California empieza a unos 80 km (50 millas) al norte de San Francisco. Napa Valley es un único valle estrecho de unos 50 km (30 millas) de largo que va de la ciudad de Napa a Calistoga pasando por Yountville y St Helena, jalonado de grandes fincas famosas por su cabernet sauvignon. El condado de Sonoma, al otro lado de las colinas de Mayacamas, al oeste, es mucho más grande y variado, llega hasta la costa del Pacífico y tiene un ritmo más pausado y, en general, catas más baratas.
Puedes visitar cualquiera de los dos en una excursión de un día desde San Francisco, pero quedarte a dormir te permite comer bien y catar sin mirar el reloj. Las catas se sirven con generosidad y las leyes sobre alcohol al volante son estrictas, así que organiza un tour, un conductor o alguien del grupo que no beba.
Lo imprescindible
- Catar cabernet en las fincas de la Highway 29 y el Silverado Trail
- Almorzar a bordo del Napa Valley Wine Train
- La plaza histórica y la misión española de Sonoma
- El Castello di Amorosa, de estilo toscano
- Aguas termales y baños de barro en Calistoga
- Tranquilas carreteras secundarias en torno a Healdsburg y el Russian River
Organiza tu visita a Napa y Sonoma
Limítate a tres o cuatro bodegas al día y resérvalas con antelación: la mayoría de las fincas de Napa, y muchas de Sonoma, reciben hoy solo con cita. Un día basta para un primer contacto con cualquiera de los dos valles; dos días permiten dedicar uno a cada valle o añadir los balnearios de Calistoga.



